Muy valorado para limitar las realimentaciones y el feedback, este sensor de contacto se fija lo más cerca posible de la vibración. Reproduce fielmente la personalidad de la guitarra, violín, banjo o piano vertical, sin perforar ni modificar el instrumento.
Ideal para músicos en escenario, en ensayo o en home studio que buscan una toma de sonido estable y discreta. Su montaje rápido y reversible también lo convierte en un aliado para profesores, lutieres e ingenieros de sonido en movilidad.
El formato miniatura se instala en segundos en el punto óptimo de vibración. El cable XLR de 3 m asegura una conexión robusta a tus preamplificadores y consolas, mientras que el adhesivo específico preserva los acabados. El conjunto se entrega con un estuche de transporte para proteger el sensor entre usos.