El D5 se inscribe en el espíritu de los micrófonos de escenario orientados al rendimiento: eficacia inmediata, robustez e inteligibilidad. Donde un entorno en vivo impone fuertes restricciones (monitores, proximidad de instrumentos, desplazamientos, variaciones de distancia al micrófono), este modelo pone énfasis en el control de la realimentación y la estabilidad del sonido. Su objetivo es claro: ofrecer una voz que "pase" en la mezcla, sin exigir una técnica impecable ni ajustes complejos.
AKG ha equipado este micrófono con una cápsula monobloque cuya espesor varía en el diámetro, un diseño específico de la marca. Este enfoque busca conservar una respuesta coherente y aprovechable en el escenario, manteniendo un carácter dinámico y directo, adaptado a las exigencias del directo.
El micrófono AKG D5 está dirigido a cantantes, coristas, animadores e intervinientes que buscan un micrófono dinámico fiable para el escenario. Su directividad supercardioide es particularmente relevante cuando el espacio está cargado (batería cercana, amplificadores, side-fills, monitores potentes) o cuando varias fuentes comparten el escenario. Permite concentrar mejor la captación en la voz y limitar la captación lateral, lo que ayuda a ganar claridad y a retrasar la aparición de la realimentación.
También es adecuado para actuaciones donde el micrófono se manipula frecuentemente: paso de mano en mano, intervenciones rápidas, alternancia canto/habla. La suspensión de la cápsula y la doble suspensión interna contribuyen a reducir los ruidos mecánicos, para un sonido más limpio sin tener que "sobrefiltrar" y desnaturalizar la voz en la consola.
En el escenario, el micrófono no solo se juzga por su timbre, sino por su capacidad para mantenerse estable cuando sube el volumen. Con su directividad supercardioide, el D5 está diseñado para ofrecer una ganancia máxima antes de la realimentación, una ventaja notable en configuraciones donde los monitores están cerca y el escenario es ruidoso. En la práctica, esto significa que puedes aumentar más el nivel de la voz en el sistema antes de encontrar silbidos, manteniendo una escucha cómoda.
El D5 integra una cápsula de una sola pieza, cuyo espesor varía en su diámetro. Este diseño, propio de AKG, busca mantener una respuesta aprovechable en un amplio rango de frecuencias, con una articulación adaptada a la voz y los coros. Resultado: una restitución pensada para atravesar la mezcla en vivo, manteniendo una presencia útil sin hacer la escucha agresiva.
Los ruidos por manipulación (golpes, rozamientos, movimientos de mano) pueden volverse molestos rápidamente, especialmente cuando la dinámica de la interpretación es fuerte y el escenario se mueve. El D5 apuesta por una doble suspensión para limitar estas transmisiones mecánicas. Es una ventaja concreta para cantantes enérgicos, coristas en movimiento o actuaciones donde el micrófono se reposiciona mucho.