También llamado "mirlitón", el kazoo forma parte de los pequeños instrumentos populares usados desde hace mucho tiempo para acompañar el canto y crear efectos sonoros expresivos. Aquí, estamos ante un formato compacto y directo, pensado para el juego espontáneo, la iniciación y las animaciones musicales.
Este kazoo está dirigido a todos los perfiles: principiantes (manejo inmediato), músicos intermedios (efectos y doblajes de melodía) e incluso avanzados (colores sonoros en estudio o en escena). Funciona especialmente bien en pop, rock, folk, fanfarrias, música para niños y cualquier contexto donde se busque un toque original.
El principio se basa en una membrana situada en la apertura superior: vibra al contacto con tu voz y genera una modulación acústica típica del kazoo. Para tocar, basta con cantar en la parte más ancha: la altura proviene de tu voz, el kazoo aporta el grano y el "zumbido".
La sonoridad de un kazoo depende menos de la madera que de la reacción de la membrana y de tu articulación. El resultado es un timbre "nasal" y vibrante, con un ataque inmediato y un efecto de saturación ligera muy musical. Cuanto más claro cantes (vocales bien formadas, consonantes articuladas), más presencia y expresividad gana el instrumento.